Yashica FX-7: el encanto de la fotografía tradicional

publicado en: Fotografía | 0

Hace dos años empecé a dar mis primeros pasos en el mundo de la fotografía analógica de la mano de la cámara Diana Mini, un juguete maravilloso con el que experimentar y dar rienda suelta a la imaginación. Pero, la Diana Mini no suponía una verdadera alternativa a mi cámara réflex digital, más bien era un complemento. La responsable de que abandonará definitivamente la fotografía digital fue la Yashica FX-7.

La Yashica FX-7 era la versión de la Yashica FX-3 que tenía un acabado cromado (la FX-3 era negra). Ambas fueron comercializadas  entre 1979 y 1984, momento en el que fueron sustituidas por la FX-3 Super y la FX-7 Super. Con lo cual, la cámara tiene aproximadamente unos cuarenta años, pero sigue siendo una cámara estupenda para usar hoy en día.

Se trata de una cámara SLR (Single-Lens Reflex Camera) con una velocidad de obturación de 1/1000 y un ISO entre 12 – 1600. Estos son unos rangos de trabajo bastante amplios, lo cual hace que se desenvuelva con soltura en una gran variedad de situaciones.

La Yashica FX-7 usa carretes de 35mm, lo cual es genial, pues es de los formatos más fáciles de encontrar.

Es una cámara bastante liviana, ya que, aunque el interior del cuerpo está construido en metal, el exterior es de plástico. Es una cámara conocida por ser bastante resistente, cosa que he podido comprobar empíricamente, por lo que es perfecta para viajar y darle tralla.

El defecto principal que presentaba mi Yashica era que el cuero que adorna el cuerpo estaba muy desgastado. Por lo visto, esto es algo bastante común en esta cámara, pero tiene fácil solución.

La cámara venía con un objetivo Yashica 42-75 mm que se porta muy bien y con el que he tomado todas las fotos de este post.

La Yashica FX-7 cuenta con un sistema de diodos luminosos que permiten saber si la exposición es correcta.

Esta cámara es totalmente manual, lo cual es estupendo porque te obliga a aprender sobre tiempos de exposición, aperturas de diafragma, etc. Tampoco puedes ver como te ha salido la foto, ni repetirla por si acaso porque el carrete es limitado, con lo cual tienes que fiarte de tu instinto. Aunque cuenta con una pequeña ayuda. En el visor, tienes 3 leds que te indican si la exposición de la fotografía es correcta. El signo «+» indica que hay sobreexposición, el «-» que hay subexposición y el punto verde que la exposición es correcta. También se puede iluminar el punto verde con el «+» o el «-«, que indica que hay sobre o subexposición pero que «te la puedes jugar».

Si hay sobreexposición, significa que tenemos demasiada luz. Deberemos cerrar el diafragma o aumentar la velocidad de obturación.

Si hay subexposición, significa que tenemos poca luz. Deberemos abrir el diafragma o disminuir la velocidad de obturación.

Este fotómetro funciona con una pila de botón. Si no le ponemos la pila a la cámara esta seguiría funcionando con normalidad pero no podríamos usar esta función.

Si los sellos de luz están deteriorados, se pueden producir fugas de luz que dan lugar a efectos curiosos en las fotografías.

Las cámaras de carrete solían contar con sellos de luz en las hendiduras de cierre de la parte trasera y en la tapa de la misma. Estos sellos eran de una material parecido a la gomaespuma o el fieltro que tenía como fin evitar que entrara luz a la zona del carrete. Cuando abrí por primera vez mi Yashica, me percaté que los sellos de luz estaban completamente deteriorados, pegajosos y se descomponían en una pelusa negra que lo manchaba todo. Esto suele ser algo común, ya que los sellos se degradan con el tiempo. Lo más aconsejable cuando se adquiere una cámara vieja es retirarlos y reemplazarlos por otros. Sin embargo, yo los quité para que no se siguieran descomponiendo, pero no los sustituí para ver si las fugas de luz provocaban efectos interesantes en las fotografías. Y así fue.

Aquí os dejo alguna de esas fotos con fugas de luz:

Fotografía de chica de espaldas en el museo Van Gogh con fugas de luz.

Fotografía de un cartel de neón en una calle de Amsterdam con fugas de luz.

Fotografía de bicicletas en Amsterdam con fugas de luz

Fotografía de chica de espaldas en el Alcázar de Sevilla con fugas de luz.

 

El efecto de las fugas de luz en estas fotos es maravilloso. Pero había que pagar un precio. En más de la mitad del carrete, las fotos no se apreciaban en absoluto. Sobretodo en los momentos en que hacía mucho sol en el exterior, la luz que le llegaba al negativo era tal que echaba a perder la foto.

Un par de ejemplos:

 

Fotografía de un mercadillo con exceso de luz.

Fotografía con exceso de luz

 

Dado que el precio de revelar un carrete en un comercio es bastante elevado, no me podía permitir perder la mitad de las fotografías (eso fue antes de empezar a revelarlas en casa). Así que opté por reemplazar los sellos de luz con fieltro del que venden en cualquier papelería. Fue un trabajo que requirió una tarde entera, ya que no tenía experiencia. Las primeras veces costaba bastante cerrar a la tapa, pero con el paso del tiempo el fieltro fue cediendo y ahora cierra con suavidad.

Algunas fotos de después de reemplazar los sellos:

 

Fotografía de noria en Oslo.

Puerto de OsloFestival Jul i Vinterland en Oslo

 

Por último, quiero enseñaros el aspecto de mi Yashica actualmente. Sustituí el cuero desgastado y le imprimí en 3D una bonita tapa para el objetivo. La correa que lleva es de una Minolta que compré en Amsterdam por 7 euros, pero pasa más tiempo puesta en la Yashica (no en vano es mi cámara preferida).